¿Ansiedad: llamarás algún día a la puerta antes de entrar?
Mira que puedo invitarte a pasar… ¿Te llamas así, verdad?:
Ansiedad.
Muy bien, Ansiedad, ahora que estamos una frente a la otra.
Dime: ¿Dónde, cuando, y como
naciste?
…No contestas, me extraña que te calles ahora que nos están
leyendo.
Ansiedad no contesta, Ansiedad no tiene palabras, ni gestos,
ni tan siquiera me mira… ¿Pero estás ahí?
No, no está. Yo juraría que abrió la puerta y que quería
entrar.
Pues nada, la esperaré aquí sentada por si quiere volver y
hablar…
Ansiedad nunca volvió.

